
Detrás de una flor o planta que llega a los mercados extranjeros a través de los canales holandeses, hay mucho más de lo que nadie se imagina. Mucho más que el olor, el color, la seducción y la enorme diversidad de los productos que se comercializan durante todo el año a través de las subastas holandesas. El sector holandés de la horticultura ornamental les da un bagaje extra que empieza ya en la empresa de selección y continúa por toda la cadena hasta que los productos llegan a la tienda en el extranjero. Un bagaje en forma de una entrega fiable, una logística eficaz, un trabajo a medida, el desarrollo de conceptos y la colaboración entre empresas.